Sin título

Alondra y Micaelo dos amantes de entre semana, alternaban el ocio y el trabajo, la vida en el campo con la vida urbana,  sus vidas viajaban haciendo pausas en porciones de tertulias magistrales sobre música, libros y trozos de admiración mutua, aun así por crispaciones inútiles tomaban temporalmente caminos distintos, interrumpiendo por decisión coincidente su relación intensa, ellos sabían que no corrían riesgo de que se extinga el vinculo que habían formado y aunque el hombre está condenado a ser libre, ellos saboreaban por puro gusto el desdén y el orgullo que los consumía hasta que las vivas lagrimas de media noche inundaran sus habitaciones.

Las señales de humo que ellos practicaban después de una discusión bizantina y valiente, era llamarse como dos grandes pusilánimes a media noche además de realizar el ritual telefónico de timbrarse una sola vez con el número de teléfono restringido o “Numero privado” o sea todos los medios son buenos cuando son eficaces y este era patente y sin la menor duda.

By: Suriel Omar C.H.

La reconciliación tarde o temprano llegaría, ambos plenamente seguros de ello, confesaban que habían leído sus cuentas en las redes sociales además de haberse seguido los pasos por el internet, y para colmo cada movimiento era vigilado con un cuidado especial, en lo esencial ¿Para qué se alejaban si estaban cada vez más cerca y fundidos por la red? en resumidas cuentas, era imprescindible para Micaelo y Alondra tomar bocanadas de viento de semana en semana.

  "No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”.

Casi susurrando confesaban algunas mentiras ligeras y se miraban sin mirarse, hablaban sin palabras, oyendo breves culpas que eran a priori disculpadas, con el fin de (que) todo quede enterrado en el agujero negro del olvido junto a las antiguas y malas costumbres, a continuación se abrazaban como las plantas trepadoras a un roble añejo y poseído de alegría, Micaelo empezaba a formar parte de ella mas no obstante los primeros minutos le resultaban una tarea difícil, confesar que él era quien había timbrado con el numero restringido a altas horas de la madrugada con el objeto de curiosear y a veces con impertinencia enterarse si Alondra  yacía en casa lanzada en la cama, desvelada pensando en su áspero y desagradecido amado.

Los minutos se caían de maduros al banco del parque que ellos mutuamente eligieron visitar por devoción un día antes del reencuentro, para recobrar la risa, la dicha y porque no decirlo las ganas que normalmente una pareja tiene, es decir hacer ski y en la cama, normalmente esto ocurría después de los clásicos 7, 8 o en un caso extremo 9 días de un voluntarioso alejamiento.

Micaelo le conto, que el libro que estaba escribiendo aun no lo culminaba porque de un tiempo a esta parte, su vida dio un giro de muchos grados, no era justo mentirse y peor aún por la tarde de un fin de semana, o sea, ocultar sus verdaderos sentimientos, Alondra muy pegado a él le sostenía la mano derecha y con su dedo pulgar acariciaba una pequeña parte de su mano, pero era suficiente gesto para que él siga hablando, y ¿Ella en silencio que pensaría?.

También le conto que incluso cuando él está con otras personas, o quizá con alguna chica que esta por conocer y salen a dar unas vueltas por algún lugar, ella se le infiltraba impunemente en la mente y lo bajoneaba a tal punto que no podía seguir con la cita, que repetidas veces piensa en buscarla, sin embargo su pereza es más grande que el amor que siente por ella. Micaelo siente que su voz se va a quebrar y ella se abraza más firmemente a él.

Ella recobra con ligereza la confianza en Mica y defiende ese silencio interminable de todos estos tortuosos días de no saber o por lo menos oír la voz de él, días en los que ella se sentía el problema fundamental de todo lo que ocurría en su relación, días en los que eran más complejos que su propia menstruación, por un momento vacila y esquiva con agilidad circense los miedos para ser presa fácil de un delirio furioso: “No soportaba ver llorar a su amado y ella se adjudicaba gratuitamente la culpa”. Alondra al mismo tiempo confiesa también que ella fue quien enviaba los mensajes de texto de un numero de internet “511-997990000”, diciendo: “¿Estás bien? tu nostalgia es contagiosa” que cada vez que acudía a su cabeza la imagen de Micaelo, un zapatear frenético alteraba su corazón, confiesa que ella imagina sin mucho fundamento una vida en pareja y bajo el mismo techo, su voz flaqueaba y cedía a un llanto en silencio.

Él secaba su rostro, evitando que las lagrimas dañen el tez natural de su piel, sostenían una charla mas armoniosa y sin imaginarlo volvían a besarse, mordían sus sonrisas y bebían sus miradas, ella atusaba sus cabellos con gestos de ternura, y de repente ambos caían en cuenta que nuevamente estaban más enamorados que antes, que el amor aun no había expirado como expira la lata abierta con leche.

Enfrente del Museo de Arte de Lima, en el banco que era testigo de los caminos distintos que tomaron temporalmente, él y ella resolvieron tomar un taxi y considerar con un poco mas de cuidado cual sería el próximo destino, de improviso se le encendió la mente y como iluminado por algún viento divino , empezó a listar lugares, y ella observaba recatadamente, atónita pregunta:  “¿Has venido con alguien más a estos lugares?”  y Mica responde con la callada por un breve tiempo, y adiestrado por la experiencia responde: “No, claro que no, siempre lo tenía en la agenda, pero jamás te proponía algo parecido porque quería escatimar tiempo y esfuerzo no obstante hoy es un día especial para ambos , por nuestro reencuentro digo, y por eso quiero ir a celebrarlo contigo”…  Ella interesadamente responde con una sonrisa y con una voz entre cortada muestra su agrado por las cosas que Mica le confiesa:  “Te quiero” —él piensa en silencio y dice:  “Puta mare, de lo que me libre”.

Alondra ve confusamente el arco de la calle capón, en el centro de Lima, todo indicaba, que se  iban a empujar una riquísima sopa fu chi fu, y un Kalu Watan bravazo, el taxista se orilla una cuadra antes del famoso arco, y el truhan le dice en voz baja: “Provecho flaco, buen culo tiene la flacota, no te pierdas allí pes varón” y él sorprendido por tal desubicada declaración, decide reírse levemente, ella con una alegría desmedida dice:  “Mica, ¿Que te dijo el tío?” y él responde casi obligado “Nada, el tío está loco, me dijo que me parecía a su hijo” —Con una voz dulce.

Alondra apura el paso y le repetía:  “Este lugar me resulta sumamente hermoso, siempre vengo en solitario a vitrinear y comprar cositas”.—Lo dice con una voz cómplice, si bien él que no le gusta el gregarismo y las calles concurridas de gente y contaminación acústica, le empieza a gustar de por sí, todo indica que con ella, él se siente cómodo incluso en un cuchitril, todo se torna gozoso y mientras caminan muy de cerca se aproximaban al restaurante que de una vez por todas les iba a convencer que ellos iban a estar felices allí, ella tomo sus manos y él se dejo.

Terminaron la comida china, que por cierto era abundante,variada, y ambos podían predecir sus futuros cercanos, en unos minutos al futuro, con seguridad iban a tomar un taxi y se iban a enrumbar a su departamento, él ya empezaba a mostrar rasgos de excitación incluso en lugares públicos, y ella gozaba que su ex pareja o pareja, ya ni sabían qué coño eran, se ponga cachondo.

—-Te he extrañado, Daddy—- Dice alondra convencida de la faena que a ambos les espera.

—También yo bebita, — Mas convencido que de costumbre, Mica entra a un estado de manoseo, y el taxista que se hacia el tercio por momentos miraba por el retrovisor, curioseaba con impertinencia en algo que era natural en una pareja que se había pensando mutuamente con las manos mientras la estúpida lejanía duraba, el taxista subía el volumen de la música.

—Ya cálmate, que en un toque ya llegamos— Alondra con su voz gangosa de siempre le susurra al oído.

—Uy curuju, amor, no compre fundas— Lo dice poseído por una preocupación afiebrada.

—No importa, estoy menstruando.

—No jodas, Igual voy a querer fundas.

— ¿Recuerdas la última vez que no terminaste el paquete de 3 fundas?. 

—Si, no me hagas roche, quedaban dos.

—Los tengo en la casa.

Mica narra que cuando ella menstruaba y estaba casi desnuda sobre el lecho, antes que empiecen las sesiones amatorias, la habitación olía a sidra, si en efecto una fusión de frutas frescas y por momentos frutas confitadas, ese olor le perturbaba la cabeza, lo ponía como un lobo, un maldito lobo pajero y libidinoso, se suponía que él iba a calentar motores y antes de ello iba a catar sus senos y lamer ciertas partes de su espalda con el fin de que ella entre en más confianza, no, no necesariamente el modos operandi era ese a no ser que ya sea la tercera venida en la noche, vale decir que a la primera es difícil que uno sea delicado y se tome el tiempo, pero aun si existe amor mutuo y una ganas tremendas de consagrarse como su macho, machote, machin.

Hicieron ski en la cama, la tercera vino sin impaciencia, y luego fumando un cigarrillo el confeso:  “Nunca pensé en alejarme de ti, pero a veces nos portamos como dos estúpidos, (Ella apoyaba su cabeza en su regazo después de darle amparo, gozo y consuelo.)” tampoco te odie en silencio por mucho tiempo y en ningún caso podría endilgar mas adjetivos ofensivos para ti.

Al amanecer ella le hizo el desayuno, y él lo tomo en la cama pensando en voz baja “Y pensar que estuve a punto de perder a mi cuerito (Pareja) ”, ella se metió a la ducha después de todo y canturreando alguna extraña canción de los 80 abrió el caño.

304493812_dd9baa1e76 Él alejo el desayuno de la cama e hizo el esfuerzo fértil de asomarse a la cómoda, extraer una toalla rosada con flores y cubrirse de la cintura para abajo, se  arrastro hasta el ventanal, dio vida a un cigarrillo y aspirando bocanas de humo blanco que muy adecuadamente se fusionaba con la atmosfera interna de un habitación de verano : “Estoy doblemente seguro que vamos a pelear de nuevo, nos alejaremos mas días y algún día ya no nos querremos mas, esto se convertirá en una sustancia parecida al amor, no sé,  en  lo esencial si sea legitimo vivir de este modo” él se abrazo a sí mismo con sus manos tibias y observaba como transitaban los oficinistas rumbo a su trabajo, su corazón se arrugo y lagrimas rondaban su garganta, un pelo en la lengua le impedía hablar y mientras escuchaba el ruido de la ducha se enjugaba el sudor de la frente, y lloraba sin que nadie lo consuele”.

Se despidieron tiernamente y pasaron exactamente 6 días y volvieron a pelear , no hay llamadas, ni mensajes de texto, seguramente si hay mensajes pero con números de internet, segurito, y hasta puedo jurarlo por la sarita, que él intenta olvidarla o darse una chance aburrido de esta situación, y ella a lo mejor también, son libres y sin excusas, ellos se quieren, pero están lejos, la herida se va cerrando cada vez mas y el amor se esconde en algún rincón del alma hasta que vuelvan a juntarse y aticen el fuego de un amor intenso y extraño.

¿Regresaran?

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