Cuando me dispongo a escribir, el pensamiento nace de mi boca, creo frases o versos en vos alta y con los parpados cocidos entre ellos acostumbro a tapear los textos, pegando con la saliva y el humo silaba tras silaba.
Imagino a una esbelta desconocida, frente a mi mesa encendiendo un cigarrillo que aviva
lascivamente mis chúcaros instintos, es fuerte el escenario, los ebrios haraganes de la noche se reproducen como sangrientas hormigas en la barra verde, yo no despego la mirada del humo dorado, que desprenden los labios de aquella mujer a quien por ningún concepto le haré saber que me diluye su manera de encender el cigarrillo,es inevitable e impredecible mi estúpido orgullo, sin embargo se que esa esbelta figura nocturna no pertenece a mi mundo subyacente al “no se que”. tambaleante mis pies se deslizan por la alfombra roja, lo unico que atino es a pensar en vos alta “Me seduce ver fumar a una mujer extraña”
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